Sacerdotes

Entrevista Vocacional al padre Hernán Llancaleo

P._HERNAN_LLANCALEO.jpg

"Mientras llego, dedícate a la lectura, a la exhortación, a la enseñanza" (Tm 4,13) 

 

Recientemente tuvimos el privilegio como seminario, de vivir nuestro retiro mensual predicado por el padre Hernán y en esta ocasión hemos querido invitarle a compartir con ustedes un poco más de su vida, en especial, lo que concierne al ámbito vocacional.

El padre Hernán Patricio Llancaleo  Moreno nació un 31 de Julio de 1971. Es sacerdote diocesano de la arquidiócesis de la Santísima Concepción. Con dieciséis años de ministerio, se encuentra ejerciendo su ministerio sacerdotal en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañete, donde se desempeña como vicario parroquial. Actualmente es el asesor arquidiocesano de la pastoral mapuche y decano del decanato de Arauco.

1. Padre, nos gustaría conocer un poco más acerca de usted en la actualidad ¿qué nos puede contar acerca del ejercicio de su ministerio sacerdotal hoy en día?

Vengo de la parroquia de Cañete, donde soy vicario parroquial. Tengo ahí doce años, estuve un par de meses como administrador parroquial, pero me he quedado más bien como vicario, como ayudante del párroco. 

Como vicario parroquial tengo algunas capillas a mi cargo. El territorio de la parroquia de Cañete, hasta diciembre del año pasado, comprendía la comuna de Cañete, Contulmo y Tirúa y a fines del año pasado se dividió Cañete y todo lo que era de la parroquia de Contulmo pasó a ser una nueva parroquia y ahí quedamos ya con aproximadamente 44 capillas actualmente. Yo de forma personal visito constantemente unas 10 capillas, me toca ir a celebrar la misa de sábado o domingo. En las capillas de campo no hay catequesis todos los años, sino cada dos años y entonces me dedico a apoyar la catequesis, acompañar a los catequistas, jóvenes, niños, adultos también.

Además soy coordinador diocesano de la pastoral mapuche a la cual dedico también un par de días a la semana, tenemos reunión una vez al mes con católicos mapuches. Hacemos además en algunas fechas de abril, junio y octubre las fiestas de rogativas y wetripantu y ahí vamos conociendo a las familias y a las autoridades mapuches. Sin embargo la pastoral no abarca a todos los mapuches de la zona de cañete, Contulmo y Tirúa porque no todos son católicos, aunque siempre nos estamos encontrando con los demás cuando nos saludamos en alguna rogativa.(…)

 2. ¿Cómo surge su vocación?

Yo soy de campo. Provengo de la comuna de Caragüe, de un lugar que se llama Pichingual, donde la misa era una vez al mes y sigue siendo hasta el día de hoy una vez al mes en la capilla del sector. En el campo no hay ningún grupo de parroquia, no hay nada organizado, simplemente uno va a la misa, va al mes de María, alguna otra misa o actividad que haya en la capilla. Tampoco fui acolito, cuando ingresé al seminario me acuerdo que los que eran acólitos me llevaban la delantera en conocer lo que es el copón, las vinajeras, el purificador, esas cosas las había visto pero ni le sabía el nombre y ellos se manejaban bien con el misal y todo, mientras que uno miraba como desde atrás, desde lejitos y con el temor de que me dijeran que iba a tener que ayudarle en la misa al sacerdote en el seminario.

En esa época de joven en el campo (cerca de los 17 años), no teníamos la tele, no había luz eléctrica, tampoco había diarios, revistas y las que había ya me las había leído varias veces. Sin embargo, lo que si comencé a leer mucho era el Nuevo Testamento y a partir de ello empezó a surgir una mirada distinta de la vida, de lo que acontecía, de lo que me pasaba, empecé a cambiar de mentalidad. Por otro lado, me sirvió mucho la actitud de mis papás que también son creyentes, aunque no piadosos, pero sí tenían esa referencia a Dios, al que había que dar gracias, pedir su ayuda, encomendar el viaje, etc. Yo creo que esa piedad que tenían  me la transmitieron y junto con la lectura del Nuevo Testamento fue naciendo también la oración personal y una apertura más profunda a Dios. (…)

Tenía la inquietud de hacer algo dentro de la capilla y a mí me gustaba ir a la capilla, pero hacer algo, ya sea hacer aseo, ordenar algo y sobre todo leer alguna lectura. Entonces no solo iba a la capilla para el momento de la misa sino que buscaba hacer algo más. Ayudé un par de meses en la catequesis, pero después me vine a Talcahuano, donde conversando con un tío y una tía les señalé que me gustaría conocer un lugar de oración, un seminario, etc. Por ahí hicieron el contacto con el párroco de ese entonces de la parroquia san José de Talcahuano, el padre Jorge Jimenez. Fui una tarde para conversar un par de veces. Me invitó a unas jornadas vocacionales, me dio la dirección y ahí llegué al lugar, Betania, donde los padres me acogieron y comencé a participar de las jornadas vocacionales. A fin de año me dieron la posibilidad de elegir si entraba o no y acepté e ingresé al año siguiente en 1993 a la edad de 21 años.

3. ¿Hay una persona o una figura en concreto que haya sido fundamental en su decisión?

La capilla tenía como patrono a san Francisco y los sacerdotes de aquel entonces eran franciscanos. Entonces, san Francisco de Asís fue y sigue siendo para mí una figura, digamos no actual o contemporánea, pero todo su mensaje sigue siendo actual, su manera de vivir, de entregarse a Dios y llevar una vida contemplativa. (…)

4. Finalmente ¿qué mensaje le daría a los jóvenes de hoy, especialmente a aquellos que de una u otra forma se cuestionan su vocación, jóvenes que aun se encuentran en búsqueda?

Desde mi propia experiencia yo les diría que dedicaran un tiempo a la lectura del Nuevo Testamento, que se dejen interpelar por Jesús en sus inquietudes, sus anhelos, proyectos, deseos y que puedan hacer eco esa palabra en su corazón. Por otro lado, la valentía del desprendimiento, que realmente Dios les fortalezca. En definitiva, lectura del nuevo testamento y confianza en Dios. Si hay una inquietud vocacional, preguntarle directamente al Señor si me llama a este servicio o el camino en realidad es otro. Que se cuestionen con más seriedad, pero con alegría, no pensando en que el Señor los va a tomar, agarrar y que no van a  poder salir de sus manos, sino todo lo contrario, Él nos da esa libertad para tomar nuestro propio camino. Todo va a depender del querer de los mismos jóvenes cuando se den cuenta de lo que Dios les entrega, "quiero esto porque descubro que Tú me confortas o me haces feliz". (…)

Facebook

O'higgins 1487 Chiguayante, Concepción - CHILE / Fono: +56 041-2361463